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Migrantes LGBTI en Tijuana ‘buscan una oportunidad para vivir’
Miles de personas en la ciudad mexicana deseen entrar los EEUU

Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, fue golpeada, amenazada y discriminada en su país por el solo hecho de sumir su verdadera identidad de género. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
TIJUANA, México — A Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, la esperaba una banda de homofóbicos a la vuelta de su casa. Era julio de 2017 y al pasar junto a ellos les dijo: Buenas noches y solo eso fue el pretexto para una agresión atroz.
“Me golpearon con bates y palos”, narra ahora Melani. “Me quebraron la mandíbula y el maxilar izquierdo. Estuve tres días sin despertar en el hospital y luego de 15 días me hicieron una cirugía para reconstruirme el rostro. Me pusieron placas y tornillos. Estuve cuatro meses en recuperación”.
Un año antes, las pandillas, que enferman de odio y violencia a medio Latinoamérica, codiciaban su casa como depósito para drogas. Su madre nunca aceptó e interpuso una denuncia por el acoso de las también llamadas “maras”.
“Saliendo de la policía llaman a mi mamá y la amenazan. Le dicen que con ellos no se jugaba y matan a mi hermano menor de 15 años”, ella dice.
Melani cuenta parte de su vida al Washington Blade desde una casa de acogida en el centro de Tijuana, donde momentáneamente amparan a los miembros LGTBI de la caravana migrante, que llegaron a esta ciudad fronteriza unas semanas atrás con el objetivo de solicitar asilo político en los Estados Unidos, una nación en la cual piensan vivir sin temores y con prosperidad económica.
Los migrantes LGTBI, al igual que la caravana, se han dispersado por toda la frontera norte del país. Lo que antes de llegar a México era un grupo compacto, que enfrentaba ofensas y malos tratos de la propia caravana, hoy no son más que pequeñas y débiles fuerzas dispersas en Tijuana, Baja California y Nogales, otro pueblo limítrofe con EEUU, perteneciente al estado de Sonora.

Atravesar este muro y llegar seguros a territorio estadounidense es el deseo de los miles de migrantes varados en Tijuana. Solo buscan una oportunidad de vida en los Estados Unidos. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
Las historias detrás del sueño americano
No es la primera vez que Melani se lanza en dirección norte para tocar suelo estadounidense. En mayo de este año “subió” a Tijuana con otra caravana pero otra agresión le postergó el anhelo. “Me llevé una gran decepción porque oficiales de Tijuana me golpearon cuando me dirigía a la garita de El Chaparral. Luego, fui al hospital y puse una denuncia a los policías en Inmigración”, dice Melani.
Entonces Melani retornó hasta un pueblito entre Guatemala y México, “en territorio ‘nulo’”, dice con la ilusión de que, en algún momento, volvería a caminar hacia su sueño americano. No podía volver a Guatemala, pero tampoco a Tijuana. Por esa época se volvió casi ermitaña. Ella, una chica extrovertida y sociable, vivía alejada de la gente. “Trabajaba en una panadería y de ahí para mi casa. Sin decir alguna palabra, sin saludar”, añade.
Melani huía de una Guatemala donde la violencia se percibe como natural y se manifiesta más aguda contra las comunidades LGBTI. Allí soportan “insultos, sobornos, detenciones arbitrarias y agresiones físicas, que no pocas veces terminan en asesinatos, pero que no se denuncian por temor a las represalias. Las personas LGBTI viven con miedo y no cuentan con redes de apoyo comunitario que les ayuden a enfrentar los escenarios violentos en que habitan”, especifica un diagnóstico sobre la situación de esta comunidad en cuatro países centroamericanos.
Un total de 39 mujeres trans, como Melani, fueron asesinadas de enero a julio de 2017 en Guatemala, según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, ubicando a la nación en el puesto número seis dentro de la lista de países de América Latina y el Caribe con mayores cifras absolutas de personas trans asesinadas.
En Honduras, por otra parte, 40 personas LGTBI han muerto entre 2007 y mayo del presente año, indicó en un comunicado el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (Conadeh). Cattrachas, una red lesbiana feminista, indica que 288 personas LGBTI han sido asesinados en Honduras entre 2009 y 2018.
No solo es una situación de inseguridad. Este colectivo en Honduras posee muy bajas posibilidades de empleo. Según reportó Infobae “no existen en el país antecedentes de ninguna persona trans que haya ingresado a un puesto de trabajo en una empresa privada o en una dependencia estatal”.
Amelia Frank-Vitale, antropóloga de la Universidad de Michigan, quien lleva más de un año viviendo en Honduras para estudiar temas de deportación, migración y violencia, confirmó al Blade que “las personas de la comunidad LGBTI están expuestas a todas las formas de violencia que vive cualquier persona en Honduras, que es la mayoría de la población urbana, joven y pobre, pero además están discriminadas, estigmatizadas por su orientación sexual y en muchos casos el Estado está ausente en temas de justicia. Es siempre más crítico para la comunidad LGBTI”.
De esa situación vienen huyendo Alexis Rápalos y Solanyi, dos identidades que habitan un mismo cuerpo robusto de 38 años. En la entrevista con el Blade es Alexis quien habla. Lleva un gorro que cubre una cabeza casi sin pelos y las palabras apenas le salen.
Viene de una familia con bajos recursos y nos ha revelado que, desde los diez años, sufre el flagelo de la discriminación por las calles de su ciudad, San Pedro Sula, la que por cuatro años fue reconocida como la urbe más peligrosa del planeta. De nadie tuvo que despedirse, pues desde que murió su madre hace un año, vive solo.
Sastre y chef de cocina, trabajaba en un restaurante en su país natal, pero decidió sumarse a la caravana en busca de un futuro con más seguridad y una vida sin los sobresaltos de una homofobia generalizada.
Partió sin más que un pantalón y una camisa en su mochila y alcanzó la caravana en la frontera entre Guatemala y México. “Fui descubriendo amigos en la caravana”, refiere Alexis. “Y luego a la comunidad gay. Venimos luchando, peleando muchas cosas porque nos discriminan bastante, nos insultan”.
“El camino ha sido bastante duro”, sostiene Alexis. “A veces nos quedamos dormidos en lugares muy fríos, con tormentas. Yo me enfermé de la gripe con una tos horrible, pero gracias a Dios nos han ayudado con medicinas, con ropa”.
Arribaron a Tijuana pidiendo jalón (auto-stop), a ratos en autobuses y suplicando por la caridad ajena para comer. “Llegamos al albergue que había en la Unidad Deportiva Benito Juárez, pero nosotros estábamos en nuestro grupo aparte. Nos han tratado bien, con ropas, medicinas, comida”, insiste como tratando de agradecer días atenciones recibidas.
Hasta ese albergue, donde las condiciones de insalubridad y hacinamiento eran una constante, los persiguió la homofobia que viaja con algunos de sus coterráneos y los ubica en una posición aún más desfavorable que la del resto. Alexis detalla que eran abucheados en las filas para los alimentos y hubo ocasiones en las que no los dejaron comer. La situación se repetía en las frías duchas a la intemperie, donde la privacidad era un lujo impensable.
Allí, junto a los casi 6.000 centroamericanos que llegaron a aglomerarse en el albergue habilitado por las autoridades de la ciudad, sintió la crudeza del frío de madrugada, durmió en la calle porque no tenía una carpa que lo protegiera y la inusual lluvia de la temporada le humedeció hasta el alma cuando vio empapadas sus pocas pertenencias.
“En el albergue (Benito Juárez) sí pasamos humillaciones, críticas, hasta nos hicieron quitar la bandera gay. Recibimos mucha discriminación, nos dicen que no podemos hacer la misma fila para la comida y para el baño nos dejan de últimos y aquí (Enclave Caracol, nuevo albergue) nos están apoyando demasiado, nos dan nuestro lugar, tenemos baño aparte y todo”, comenta Bairon Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años.

Los integrantes de la caravana LGTBI estuvieron a su llegada a Tijuana en la Unidad Deportiva Benito Juárez, un complejo deportivo convertido en albergue. Allí también fueron discriminados por sus coterráneos. Les hicieron quitar la bandera gay. No los querían en las filas para la alimentación y los dejaban de últimos en las duchas públicas. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
Cuenta Bairon que se travestía por las noches y ejercía la prostitución como Kiara Paola, una actividad que le dejó varias cicatrices en su cuerpo. “Yo me dedicaba a trabajar para llevarle comida a mi hermano gemelo y al más pequeño”, dice. “Ahí mi familia se enteró que era gay. Mi madrastra me discriminó y mi papá no me apoyó y hasta hoy día estoy luchando por mi bienestar, a pesar de que me han dado trabones en la espalda y en diferentes partes de mi cuerpo, pero he salido adelante”.
Vivía solo y constantemente era extorsionado, por lo que decidió unirse a la caravana. Cuando los migrantes arribaron a México, ya trabajaba en un restaurante en Tuxpan y no pensó dos veces unirse a la caravana, que en opinión de la experta en migraciones Frank-Vitale es “un movimiento de desobediencia civil contra un régimen global … La caravana es la forma que se ha reconocido que se puede cruzar México sin estar tan expuesto a los grupos criminales, las autoridades corruptas y sin pagar un coyote para buscar una oportunidad de vivir”.

Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años, ejercía como trabajador sexual en su país y constantemente era extorsionado y maltratado por su orientación sexual. (Foto del Washington Blade de
Yariel Valdés González)
A la espera del asilo
Una larga fila se ha formado a las afueras del Enclave Caracol, un espacio comunitario ubicado en la calle primera, en el centro de Tijuana, que ha acogido a esta fracción de la caravana LGBTIQ, que llegó semanas después de la primera.
Bajo unas carpas, los propios migrantes se organizan para repartir la comida que ellos mismos han preparado en el interior del edificio, que semanas antes también brindó su espacio para el matrimonio de varias parejas gays.
Nacho, quien prefirió solo presentarse así, es colaborador de Enclave Caracol, y dijo que están apoyando “a la comunidad con la alimentación y agua, el uso de baño, acceso a Internet, uso de teléfonos para que puedan llamar prácticamente a cualquier parte del mundo y en algún momento ha funcionado como albergue”.

En el Enclave Caracol, son los propios migrantes quienes han cocinado y organizado la vida allí. Con las donaciones de la sociedad civil de varias ciudades ha sido posible mantener a las decenas de ellos que
allí se resguardan. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
En los primeros días de auxilio a estos desplazados eran los trabajadores del lugar quienes cocinaban gran parte de los alimentos y garantizaban la limpieza. Pero, dice “poco a poco se han ido involucrando personas de la caravana. Actualmente ninguna persona del Enclave ha estado en la cocina. Estas últimas semanas hemos recibido donaciones y también hemos ido a los mercados por la merma y la limpiamos, la procesamos y se cocina. Ellos mismos están organizando la limpia y entrega de la comida”.
Nacho declaró que varias personas de la sociedad civil de Los Ángeles, San Diego y de la propia ciudad de Tijuana aportan dinero, comida, voluntariado, productos de limpieza, platos y vasos desechables para aliviar la tensa situación que se vive ahora mismo por la llegada de miles de migrantes a esta urbe fronteriza, muchos de los cuales no han iniciado su proceso de asilo político.
Y es que, al decir de la académica Frank-Vitale, este proceso se ha puesto intencionalmente difícil en EEUU. “Hay una lista muy larga de personas que solicitan el asilo, que se han entregado en la garita y buscan seguir el proceso correcto, bajo la ley internacional”, dice. “Se ha dicho que van a tener que esperar hasta dos meses para tener la oportunidad de hablar de su caso, y eso para personas vulnerables, que huyen de una persecución, que viven bajo la lluvia, el frío, a la intemperie todo ese tiempo, la verdad es una crisis humanitaria fatal”.
“A veces uno se desespera porque no hay un lugar estable. Nos vamos de aquí para allá. Dicen que hoy nos van a llevar para otra casa para esperar a los abogados que nos van a ayudar con los papeles”, dice esperanzado Alexis.
Sin embargo, Melani es más realista al comentar sobre su petición de asilo: “La situación de nosotros está un poco difícil porque siguen llegando muchas personas. Donald Trump cerró la frontera y el trámite está muy complicado. Por eso las personas van a la frontera a meter presión”.
Frank-Vitale considera que el actual sistema de asilo debe cambiar para reconocer las formas modernas de violencia y persecución a las que se ven expuestas las personas y en especial los grupos LGTBI. “Tomando todo eso en cuenta, sí es posible. Hay casos de Centroamérica que entran perfectamente en el sistema, siempre y cuando tengan realmente el temor por sus vidas en sus países y mucha gente tiene un miedo muy verdadero”.
Ese temor, que ha colmado gran parte de la vida de Melani, la acompañará, incluso, en territorio norteamericano, pues en “la caravana anterior había una chica que se llamaba Roxsana, quien murió porque tenía VIH, pero la autopsia reveló que había sido agredida por los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos”.
La primera autopsia realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeada, pero no identifica las personas que la atacaron mientras estaba bajo custodia.
La autopsia original realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de la muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeado, pero no identifica quién la atacó mientras estaba bajo custodia.
El tema ha llegado hasta el Senado estadounidense, pues tres senadores invitaron recientemente al Servicio de Aduanas e Inmigración y Aduanas y Protección de Fronteras de EEUU a entregar documentos relacionados con el caso de Roxsana, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo su custodia el año pasado.
Pese a todas estas situaciones, pese a un presidente xenófobo que comanda al otro lado, pese a un poderoso ejército atrincherado en la frontera, pese a las largas filas para ser escuchados, pese a la incertidumbre constante, Bairon se mantiene firme en su decisión: “Ya estamos acá. Con tanto trabajo que nos costó, yo no regreso”.
Ya sabemos por qué.
Poland
Polish court rules country must recognize same-sex marriages from EU states
Poland ‘must comply with European Union law’
Poland’s Supreme Administrative Court on March 20 ruled the country must recognize same-sex marriages legally performed in other European Union states.
The EU Court of Justice in Luxembourg last November ruled in favor of a same-sex couple who challenged Poland’s refusal to recognize their German marriage.
The couple, who lives in Poland, brought their case to Polish courts in 2019. The Supreme Administrative Court referred it to the EU Court of Justice.
“Today’s ruling by the Supreme Administrative Court clearly demonstrates that Poland, as a member state of the European Union, must comply with European Union law,” said Przemek Walas, advocacy manager for the Campaign Against Homophobia, a Polish LGBTQ advocacy group, in a statement. “The Supreme Administrative Court rightly upheld the interpretation of the Court in Luxembourg and indicated that the only way to implement this ruling is to allow the transcription of a foreign marriage certificate.”
“This ruling is a significant step towards marital equality, but certainly not sufficient,” added Walas.
Ireland, Portugal, Spain, France, Luxembourg, Belgium, the Netherlands, Germany, Denmark, Austria, Slovenia, Malta, Greece, Sweden, Finland, and Estonia are the EU countries that have extended full marriage rights to same-sex couples. Poland — along with Romania, Bulgaria, and Slovakia — are the four EU countries with no legal recognition of same-sex couples.
District of Columbia
Capital Stonewall Democrats 50th anniversary gala draws ‘sold out’ crowd
D.C. elected officials, mayoral candidates praise LGBTQ Democratic group
A sold-out crowd of 186 people, including D.C. elected officials and candidates running for D.C. mayor, turned out Friday, March 20, for the Capital Stonewall Democrats 50th anniversary celebration.
Among those attending the event, held at the Pepco Edison Place Gallery building next to the city’s Chinatown neighborhood, were seven D.C. Council members and four Democratic candidates running for mayor.
But at the request of Capital Stonewall Democrats leaders, the Council members, most of whom are running for re-election, and mayoral contenders did not give campaign speeches. Instead, they mingled with the crowd and focused on the accomplishments of the LGBTQ Democratic group over the past 50 years, with some presenting the group’s special “honor” awards to about a dozen prominent LGBTQ Democratic activists.
D.C. Mayor Muriel Bowser, who was initially expected to attend the event, did not attend.
The mayoral candidates attending included D.C. Council member Janeese Lewis George (D-Ward 4) and former At-Large Council member Kenyan McDuffie, an independent turned Democrat, who are considered the leading mayoral contenders in the city’s June 16 Democratic Primary. Both have strong, longtime records of support for LGBTQ rights issues.
The other two mayoral candidates attending the event were Gary Goodweather, a real estate manager, and Rini Sampath, a cybersecurity consultant. Sampath told the Washington Blade she self-identifies as queer. Both have expressed strong support on LGBTQ-related issues.
The D.C. Council members attending the event included Lewis George; Council Chair Phil Mendelson (D-At-Large); Anita Bonds (D-At-Large); Robert White (D-At-Large); Matt Frumin (D-Ward 3); Zachary Parker (D-Ward 5), the Council’s only gay member; and Charles Allen (D-Ward 6).
“Tonight we celebrate not just 50 years of history but 50 years of showing up,” Howard Garrett, Capital Stonewall Democrats immediate past president, told the gathering in opening remarks. “Showing up when it was easy, showing up when it wasn’t popular,” he said, adding, “This work only continues if we continue to show up.”
He noted that the deadline for joining the organization in time to be eligible to vote on its endorsement of candidates running in D.C.’s 2026 election was midnight that night. He urged attendees who were not members to go to two tables at the event to join.
The group’s current president, Stevie McCarty, thanked the group’s longtime members who he said played a key role in what he called its historic work in building political support for the D.C. LGBTQ community. Among those he thanked was Paul Kuntzler, 84, one of the group’s founding members in January 1976, when it was initially named the Gertrude Stein Democratic Club.
Members voted to rename the group the Capital Stonewall Democrats in 2021.
Among the LGBTQ advocates who were honored at the event was Rayceen Pendarvis, the longtime host of a D.C. LGBTQ online interview show that included interviews of candidates for public office. Pendarvis also served as emcee for the Capital Stonewall Democrats 50th anniversary event.
“Thank you everyone in this room who has done the work to make this world a better place,” Pendarvis said in opening remarks. “To all our prestigious activists in the room, all of our amazing politicians in the room who are doing the work, we love you and we honor you.”
Among the honorees in addition to Pendarvis was Malcolm Kenyatta, the Democratic National Committee’s vice chair who became the first openly LGBTQ person of color to win election to the Pennsylvania General Assembly in 2018.
Other honorees included Parker; Earl Fowlkes, founder of the International Federation of Black Prides; Vita Rangel, a transgender woman who serves as deputy director of the D.C. Mayor’s Office of Talent and Appointments; Heidi Ellis, director of the D.C. LGBTQ Budget Coalition; and Philip Pannell, longtime LGBTQ Democratic activist, Ward 8 civic leader, and longtime Capital Stonewall Democrats member.
The 50th anniversary event included an open bar and refreshments and entertainment by three drag performers.
The Washington Blade on Wednesday spoke with Max Polonsky, a queer American who lives in Israel, about the Iran war and its impact on the country.
“It’s been tiring,” Polonsky told the Blade during a telephone interview from his home in Jaffa, an ancient port city with a large Arab population that is now part of Tel Aviv.
Polonsky grew up in Cherry Hill, N.J. He lived in D.C. for eight years before he moved to Israel in March 2022.
Israel and the U.S. on Feb. 28 launched airstrikes against Iran.
One of them killed Supreme Leader Ayatollah Ali Khamenei. Iran in response launched missiles and drones against Israel and other countries that include Kuwait, Bahrain, Qatar, the United Arab Emirates, Jordan, Saudi Arabia, Azerbaijan, and Cyprus.
An Iranian missile on March 1 killed nine people and injured 27 others in Beit Shemesh, an Israeli town that is roughly 20 miles west of Jerusalem. Shrapnel from an Iranian missile that struck a hair salon in Beit Awa, a Palestinian town in the West Bank, on Wednesday killed four women and injured more than a dozen others.
An Iranian drone that hit a command center in Kuwait on March 1 killed six U.S. soldiers: Sgt. Declan Coady, Sgt. 1st Class Nicole Amor, Capt. Cody Khork, Sgt. 1st Class Noah Tietjens, Chief Warrant Officer 3 Robert Marzan, and Maj. Jeffrey O’Brien. Another American servicemember, Sgt. Benjamin Pennington, died on March 8, a week after Iranian drones and missiles targeted the Prince Sultan Air Base in Saudi Arabia.
Iranian drones and missiles have damaged hotels, airports, oil refineries, and other civilian and energy infrastructure in the United Arab Emirates, Kuwait, Qatar, and elsewhere. Israel on Wednesday attacked Iran’s South Pars natural gas field in the Persian Gulf.
The Associated Press notes roughly 20 percent of the world’s crude oil passes through the Strait of Hormuz that connects the Persian Gulf and the Gulf of Oman. Gas prices in the U.S. and around the world continue to increase because the war has essentially closed the strategic waterway to ship traffic.
The war also left hundreds of thousands of people who were traveling in the Middle East stranded.
The Blade on March 6 spoke with Mario, who had stopped in his native Lebanon while traveling from the U.S. to India for work.
Mario was about to board a flight at Rafic Hariri International Airport in Beirut, the Lebanese capital, on Feb. 28 when the war began and authorities closed the country’s airspace. Mario is now back in the U.S.

Polonsky told the Blade there were “alarms all day … sometimes multiple alarms an hour, sometimes every hour, every two hours” on Feb. 28.
Israel’s Home Front Command typically issues warnings about 10 minutes ahead of an anticipated Iranian missile attack. Sirens then sound 90 seconds before an expected strike.
People in Tel Aviv, Jerusalem, and in other cities in central Israel have 90 seconds to seek shelter if a rocket or missile is fired from Lebanon or the Gaza Strip. (Hezbollah, an Iran-backed Shia militant group in Lebanon that Israel and the U.S. have designated a terrorist organization, launched rockets at the Jewish State after Khamenei’s death. Israel, in turn, continues to carry out airstrikes against Hezbollah targets in Lebanon. Hamas militants on Oct. 7, 2023, killed upwards of 1,200 people when they launched a surprise attack against Israel from the Gaza Strip.) People who live close to Lebanon and Gaza have 15 seconds to seek shelter.
Polonsky has a safe room — known as a “mamad” — in his apartment. Polonsky also uses it as his home office and a second bedroom.
He told the Blade the alerts in recent days have become less frequent.
“We’ll get maybe a handful of alarms during the day, maybe some at night,” said Polonsky.
Israel on June 12, 2025, launched airstrikes against Iran that targeted the country’s nuclear and military facilities. The subsequent war, which lasted 12 days, prompted the cancellation of Tel Aviv’s annual Pride parade. An Iranian missile destroyed Mash Central, the city’s last gay bar.
Iran on Oct. 1, 2024, launched upwards of 200 ballistic missiles at Israel. This reporter arrived in Israel three days later to cover the first anniversary of Oct. 7 and the impact the subsequent war in the Gaza Strip had on LGBTQ Israelis and Palestinians.
‘Iranian regime was bad’
Polonsky admitted he doesn’t “know what to think” about the latest war against Iran.
“I don’t know what I think about the war,” he said. “Ultimately what happens is just not in my personal control: whatever Donald Trump, [Israeli Prime Minister Benjamin] Netanyahu, the ayatollah, whoever is running Iran are going to organize and launch attacks and reach any deals is not anything I personally have any control over, so I try to just kind of let that aspect of it go as I’m living my life.”

Polonsky told the Blade he understands “there are very serious questions about how” the war started, and Congress’s role in it.
“Those are serious and valid, important questions,” he said. “And at the same time, the Iranian regime was bad.”
Polonsky noted Iran has supported and funded Hezbollah, Hamas, Houthi rebels in Yemen, and other groups “who were attacking Israel.” Polonsky added the Iranian government has “terribly oppressed their people.”
Iran is among the handful of countries in which consensual same-sex sexual relations remain punishable by death.
Reports indicate Iranian authorities killed upwards of 30,000 people during anti-government protests that began late last year. Sources with whom the Blade spoke said LGBTQ Iranians are among those who participated in the demonstrations.
“I’m not sad to see them pressured,” said Polonsky, referring to the Iranian regime.
He also described Khamenei as “a bad guy.”
“Him not being there is better,” said Polonsky.
