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Migrantes LGBTI en Tijuana ‘buscan una oportunidad para vivir’
Miles de personas en la ciudad mexicana deseen entrar los EEUU

Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, fue golpeada, amenazada y discriminada en su país por el solo hecho de sumir su verdadera identidad de género. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
TIJUANA, México — A Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, la esperaba una banda de homofóbicos a la vuelta de su casa. Era julio de 2017 y al pasar junto a ellos les dijo: Buenas noches y solo eso fue el pretexto para una agresión atroz.
“Me golpearon con bates y palos”, narra ahora Melani. “Me quebraron la mandíbula y el maxilar izquierdo. Estuve tres días sin despertar en el hospital y luego de 15 días me hicieron una cirugía para reconstruirme el rostro. Me pusieron placas y tornillos. Estuve cuatro meses en recuperación”.
Un año antes, las pandillas, que enferman de odio y violencia a medio Latinoamérica, codiciaban su casa como depósito para drogas. Su madre nunca aceptó e interpuso una denuncia por el acoso de las también llamadas “maras”.
“Saliendo de la policía llaman a mi mamá y la amenazan. Le dicen que con ellos no se jugaba y matan a mi hermano menor de 15 años”, ella dice.
Melani cuenta parte de su vida al Washington Blade desde una casa de acogida en el centro de Tijuana, donde momentáneamente amparan a los miembros LGTBI de la caravana migrante, que llegaron a esta ciudad fronteriza unas semanas atrás con el objetivo de solicitar asilo político en los Estados Unidos, una nación en la cual piensan vivir sin temores y con prosperidad económica.
Los migrantes LGTBI, al igual que la caravana, se han dispersado por toda la frontera norte del país. Lo que antes de llegar a México era un grupo compacto, que enfrentaba ofensas y malos tratos de la propia caravana, hoy no son más que pequeñas y débiles fuerzas dispersas en Tijuana, Baja California y Nogales, otro pueblo limítrofe con EEUU, perteneciente al estado de Sonora.

Atravesar este muro y llegar seguros a territorio estadounidense es el deseo de los miles de migrantes varados en Tijuana. Solo buscan una oportunidad de vida en los Estados Unidos. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
Las historias detrás del sueño americano
No es la primera vez que Melani se lanza en dirección norte para tocar suelo estadounidense. En mayo de este año “subió” a Tijuana con otra caravana pero otra agresión le postergó el anhelo. “Me llevé una gran decepción porque oficiales de Tijuana me golpearon cuando me dirigía a la garita de El Chaparral. Luego, fui al hospital y puse una denuncia a los policías en Inmigración”, dice Melani.
Entonces Melani retornó hasta un pueblito entre Guatemala y México, “en territorio ‘nulo’”, dice con la ilusión de que, en algún momento, volvería a caminar hacia su sueño americano. No podía volver a Guatemala, pero tampoco a Tijuana. Por esa época se volvió casi ermitaña. Ella, una chica extrovertida y sociable, vivía alejada de la gente. “Trabajaba en una panadería y de ahí para mi casa. Sin decir alguna palabra, sin saludar”, añade.
Melani huía de una Guatemala donde la violencia se percibe como natural y se manifiesta más aguda contra las comunidades LGBTI. Allí soportan “insultos, sobornos, detenciones arbitrarias y agresiones físicas, que no pocas veces terminan en asesinatos, pero que no se denuncian por temor a las represalias. Las personas LGBTI viven con miedo y no cuentan con redes de apoyo comunitario que les ayuden a enfrentar los escenarios violentos en que habitan”, especifica un diagnóstico sobre la situación de esta comunidad en cuatro países centroamericanos.
Un total de 39 mujeres trans, como Melani, fueron asesinadas de enero a julio de 2017 en Guatemala, según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, ubicando a la nación en el puesto número seis dentro de la lista de países de América Latina y el Caribe con mayores cifras absolutas de personas trans asesinadas.
En Honduras, por otra parte, 40 personas LGTBI han muerto entre 2007 y mayo del presente año, indicó en un comunicado el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (Conadeh). Cattrachas, una red lesbiana feminista, indica que 288 personas LGBTI han sido asesinados en Honduras entre 2009 y 2018.
No solo es una situación de inseguridad. Este colectivo en Honduras posee muy bajas posibilidades de empleo. Según reportó Infobae “no existen en el país antecedentes de ninguna persona trans que haya ingresado a un puesto de trabajo en una empresa privada o en una dependencia estatal”.
Amelia Frank-Vitale, antropóloga de la Universidad de Michigan, quien lleva más de un año viviendo en Honduras para estudiar temas de deportación, migración y violencia, confirmó al Blade que “las personas de la comunidad LGBTI están expuestas a todas las formas de violencia que vive cualquier persona en Honduras, que es la mayoría de la población urbana, joven y pobre, pero además están discriminadas, estigmatizadas por su orientación sexual y en muchos casos el Estado está ausente en temas de justicia. Es siempre más crítico para la comunidad LGBTI”.
De esa situación vienen huyendo Alexis Rápalos y Solanyi, dos identidades que habitan un mismo cuerpo robusto de 38 años. En la entrevista con el Blade es Alexis quien habla. Lleva un gorro que cubre una cabeza casi sin pelos y las palabras apenas le salen.
Viene de una familia con bajos recursos y nos ha revelado que, desde los diez años, sufre el flagelo de la discriminación por las calles de su ciudad, San Pedro Sula, la que por cuatro años fue reconocida como la urbe más peligrosa del planeta. De nadie tuvo que despedirse, pues desde que murió su madre hace un año, vive solo.
Sastre y chef de cocina, trabajaba en un restaurante en su país natal, pero decidió sumarse a la caravana en busca de un futuro con más seguridad y una vida sin los sobresaltos de una homofobia generalizada.
Partió sin más que un pantalón y una camisa en su mochila y alcanzó la caravana en la frontera entre Guatemala y México. “Fui descubriendo amigos en la caravana”, refiere Alexis. “Y luego a la comunidad gay. Venimos luchando, peleando muchas cosas porque nos discriminan bastante, nos insultan”.
“El camino ha sido bastante duro”, sostiene Alexis. “A veces nos quedamos dormidos en lugares muy fríos, con tormentas. Yo me enfermé de la gripe con una tos horrible, pero gracias a Dios nos han ayudado con medicinas, con ropa”.
Arribaron a Tijuana pidiendo jalón (auto-stop), a ratos en autobuses y suplicando por la caridad ajena para comer. “Llegamos al albergue que había en la Unidad Deportiva Benito Juárez, pero nosotros estábamos en nuestro grupo aparte. Nos han tratado bien, con ropas, medicinas, comida”, insiste como tratando de agradecer días atenciones recibidas.
Hasta ese albergue, donde las condiciones de insalubridad y hacinamiento eran una constante, los persiguió la homofobia que viaja con algunos de sus coterráneos y los ubica en una posición aún más desfavorable que la del resto. Alexis detalla que eran abucheados en las filas para los alimentos y hubo ocasiones en las que no los dejaron comer. La situación se repetía en las frías duchas a la intemperie, donde la privacidad era un lujo impensable.
Allí, junto a los casi 6.000 centroamericanos que llegaron a aglomerarse en el albergue habilitado por las autoridades de la ciudad, sintió la crudeza del frío de madrugada, durmió en la calle porque no tenía una carpa que lo protegiera y la inusual lluvia de la temporada le humedeció hasta el alma cuando vio empapadas sus pocas pertenencias.
“En el albergue (Benito Juárez) sí pasamos humillaciones, críticas, hasta nos hicieron quitar la bandera gay. Recibimos mucha discriminación, nos dicen que no podemos hacer la misma fila para la comida y para el baño nos dejan de últimos y aquí (Enclave Caracol, nuevo albergue) nos están apoyando demasiado, nos dan nuestro lugar, tenemos baño aparte y todo”, comenta Bairon Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años.

Los integrantes de la caravana LGTBI estuvieron a su llegada a Tijuana en la Unidad Deportiva Benito Juárez, un complejo deportivo convertido en albergue. Allí también fueron discriminados por sus coterráneos. Les hicieron quitar la bandera gay. No los querían en las filas para la alimentación y los dejaban de últimos en las duchas públicas. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
Cuenta Bairon que se travestía por las noches y ejercía la prostitución como Kiara Paola, una actividad que le dejó varias cicatrices en su cuerpo. “Yo me dedicaba a trabajar para llevarle comida a mi hermano gemelo y al más pequeño”, dice. “Ahí mi familia se enteró que era gay. Mi madrastra me discriminó y mi papá no me apoyó y hasta hoy día estoy luchando por mi bienestar, a pesar de que me han dado trabones en la espalda y en diferentes partes de mi cuerpo, pero he salido adelante”.
Vivía solo y constantemente era extorsionado, por lo que decidió unirse a la caravana. Cuando los migrantes arribaron a México, ya trabajaba en un restaurante en Tuxpan y no pensó dos veces unirse a la caravana, que en opinión de la experta en migraciones Frank-Vitale es “un movimiento de desobediencia civil contra un régimen global … La caravana es la forma que se ha reconocido que se puede cruzar México sin estar tan expuesto a los grupos criminales, las autoridades corruptas y sin pagar un coyote para buscar una oportunidad de vivir”.

Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años, ejercía como trabajador sexual en su país y constantemente era extorsionado y maltratado por su orientación sexual. (Foto del Washington Blade de
Yariel Valdés González)
A la espera del asilo
Una larga fila se ha formado a las afueras del Enclave Caracol, un espacio comunitario ubicado en la calle primera, en el centro de Tijuana, que ha acogido a esta fracción de la caravana LGBTIQ, que llegó semanas después de la primera.
Bajo unas carpas, los propios migrantes se organizan para repartir la comida que ellos mismos han preparado en el interior del edificio, que semanas antes también brindó su espacio para el matrimonio de varias parejas gays.
Nacho, quien prefirió solo presentarse así, es colaborador de Enclave Caracol, y dijo que están apoyando “a la comunidad con la alimentación y agua, el uso de baño, acceso a Internet, uso de teléfonos para que puedan llamar prácticamente a cualquier parte del mundo y en algún momento ha funcionado como albergue”.

En el Enclave Caracol, son los propios migrantes quienes han cocinado y organizado la vida allí. Con las donaciones de la sociedad civil de varias ciudades ha sido posible mantener a las decenas de ellos que
allí se resguardan. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)
En los primeros días de auxilio a estos desplazados eran los trabajadores del lugar quienes cocinaban gran parte de los alimentos y garantizaban la limpieza. Pero, dice “poco a poco se han ido involucrando personas de la caravana. Actualmente ninguna persona del Enclave ha estado en la cocina. Estas últimas semanas hemos recibido donaciones y también hemos ido a los mercados por la merma y la limpiamos, la procesamos y se cocina. Ellos mismos están organizando la limpia y entrega de la comida”.
Nacho declaró que varias personas de la sociedad civil de Los Ángeles, San Diego y de la propia ciudad de Tijuana aportan dinero, comida, voluntariado, productos de limpieza, platos y vasos desechables para aliviar la tensa situación que se vive ahora mismo por la llegada de miles de migrantes a esta urbe fronteriza, muchos de los cuales no han iniciado su proceso de asilo político.
Y es que, al decir de la académica Frank-Vitale, este proceso se ha puesto intencionalmente difícil en EEUU. “Hay una lista muy larga de personas que solicitan el asilo, que se han entregado en la garita y buscan seguir el proceso correcto, bajo la ley internacional”, dice. “Se ha dicho que van a tener que esperar hasta dos meses para tener la oportunidad de hablar de su caso, y eso para personas vulnerables, que huyen de una persecución, que viven bajo la lluvia, el frío, a la intemperie todo ese tiempo, la verdad es una crisis humanitaria fatal”.
“A veces uno se desespera porque no hay un lugar estable. Nos vamos de aquí para allá. Dicen que hoy nos van a llevar para otra casa para esperar a los abogados que nos van a ayudar con los papeles”, dice esperanzado Alexis.
Sin embargo, Melani es más realista al comentar sobre su petición de asilo: “La situación de nosotros está un poco difícil porque siguen llegando muchas personas. Donald Trump cerró la frontera y el trámite está muy complicado. Por eso las personas van a la frontera a meter presión”.
Frank-Vitale considera que el actual sistema de asilo debe cambiar para reconocer las formas modernas de violencia y persecución a las que se ven expuestas las personas y en especial los grupos LGTBI. “Tomando todo eso en cuenta, sí es posible. Hay casos de Centroamérica que entran perfectamente en el sistema, siempre y cuando tengan realmente el temor por sus vidas en sus países y mucha gente tiene un miedo muy verdadero”.
Ese temor, que ha colmado gran parte de la vida de Melani, la acompañará, incluso, en territorio norteamericano, pues en “la caravana anterior había una chica que se llamaba Roxsana, quien murió porque tenía VIH, pero la autopsia reveló que había sido agredida por los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos”.
La primera autopsia realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeada, pero no identifica las personas que la atacaron mientras estaba bajo custodia.
La autopsia original realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de la muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeado, pero no identifica quién la atacó mientras estaba bajo custodia.
El tema ha llegado hasta el Senado estadounidense, pues tres senadores invitaron recientemente al Servicio de Aduanas e Inmigración y Aduanas y Protección de Fronteras de EEUU a entregar documentos relacionados con el caso de Roxsana, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo su custodia el año pasado.
Pese a todas estas situaciones, pese a un presidente xenófobo que comanda al otro lado, pese a un poderoso ejército atrincherado en la frontera, pese a las largas filas para ser escuchados, pese a la incertidumbre constante, Bairon se mantiene firme en su decisión: “Ya estamos acá. Con tanto trabajo que nos costó, yo no regreso”.
Ya sabemos por qué.
Books
New book profiles LGBTQ Ukrainians, documents war experiences
Tuesday marks four years since Russia attacked Ukraine
Journalist J. Lester Feder’s new book profiles LGBTQ Ukrainians and their experiences during Russia’s war against their country.
Feder for “The Queer Face of War: Portraits and Stories from Ukraine” interviewed and photographed LGBTQ Ukrainians in Kyiv, the country’s capital, and in other cities. They include Olena Hloba, the co-founder of Tergo, a support group for parents and friends of LGBTQ Ukrainians, who fled her home in the Kyiv suburb of Bucha shortly after Russia launched its war on Feb. 24, 2022.
Russian soldiers killed civilians as they withdrew from Bucha. Videos and photographs that emerged from the Kyiv suburb showed dead bodies with their hands tied behind their back and other signs of torture.

Olena Shevchenko, chair of Insight, a Ukrainian LGBTQ rights group, wrote the book’s forward.

The book also profiles Viktor Pylypenko, a gay man who the Ukrainian military assigned to the 72nd Mechanized Black Cossack Brigade after the war began. Feder writes Pylypenko’s unit “was deployed to some of the fiercest and most important battles of the war.”
“The brigade was pivotal to beating Russian forces back from Kyiv in their initial attempt to take the capital, helping them liberate territory near Kharkiv and defending the front lines in Donbas,” wrote Feder.
Pylypenko spent two years fighting “on Ukraine’s most dangerous battlefields, serving primarily as a medic.”
“At times he felt he was living in a horror movie, watching tank shells tear his fellow soldiers apart before his eyes,” wrote Feder. “He held many men as they took their final breaths. Of the roughly one hundred who entered the unit with him, only six remained when he was discharged in 2024. He didn’t leave by choice: he went home to take care of his father, who had suffered a stroke.”
Feder notes one of Pylypenko’s former commanders attacked him online when he came out. Pylypenko said another commander defended him.
Feder also profiled Diana and Oleksii Polukhin, two residents of Kherson, a port city in southern Ukraine that is near the mouth of the Dnieper River.
Ukrainian forces regained control of Kherson in November 2022, nine months after Russia occupied it.
Diana, a cigarette vender, and Polukhin told Feder that Russian forces demanded they disclose the names of other LGBTQ Ukrainians in Kherson. Russian forces also tortured Diana and Polukhin while in their custody.
Polukhim is the first LGBTQ victim of Russian persecution to report their case to Ukrainian prosecutors.

Feder, who is of Ukrainian descent, first visited Ukraine in 2013 when he wrote for BuzzFeed.
He was Outright International’s Senior Fellow for Emergency Research from 2021-2023. Feder last traveled to Ukraine in December 2024.
Feder spoke about his book at Politics and Prose at the Wharf in Southwest D.C. on Feb. 6. The Washington Blade spoke with Feder on Feb. 20.
Feder told the Blade he began to work on the book when he was at Outright International and working with humanitarian groups on how to better serve LGBTQ Ukrainians. Feder said military service requirements, a lack of access to hormone therapy and documents that accurately reflect a person’s gender identity and LGBTQ-friendly shelters are among the myriad challenges that LGBTQ Ukrainians have faced since the war began.
“All of these were components of a queer experience of war that was not well documented, and we had never seen in one place, especially with photos,” he told the Blade. “I felt really called to do that, not only because of what was happening in Ukraine, but also as a way to bring to the surface issues that we’d had seen in Iraq and Syria and Afghanistan.”

Feder also spoke with the Blade about the war’s geopolitical implications.
Russian President Vladimir Putin in 2013 signed a law that bans the “promotion of homosexuality” to minors.
The 2014 Winter Olympics took place in Sochi, a Russian resort city on the Black Sea. Russia annexed Crimea from Ukraine a few weeks after the games ended.
Russia’s anti-LGBTQ crackdown has continued over the last decade.
The Russian Supreme Court in 2023 ruled the “international LGBT movement” is an extremist organization and banned it. The Russian Justice Ministry last month designated ILGA World, a global LGBTQ and intersex rights group, as an “undesirable” organization.
Ukraine, meanwhile, has sought to align itself with Europe.
Ukrainian President Volodymyr Zelenskyy after a 2021 meeting with then-President Joe Biden at the White House said his country would continue to fight discrimination based on sexual orientation and gender identity. (Zelenskyy’s relationship with the U.S. has grown more tense since the Trump-Vance administration took office.) Zelenskyy in 2022 publicly backed civil partnerships for same-sex couples.
Then-Ukrainian Ambassador to the U.S. Oksana Markarova in 2023 applauded Kyiv Pride and other LGBTQ and intersex rights groups in her country when she spoke at a photo exhibit at Ukraine House in D.C. that highlighted LGBTQ and intersex soldiers. Then-Kyiv Pride Executive Director Lenny Emson, who Feder profiles in his book, was among those who attended the event.
“Thank you for everything you do in Kyiv, and thank you for everything that you do in order to fight the discrimination that still is somewhere in Ukraine,” said Markarova. “Not everything is perfect yet, but you know, I think we are moving in the right direction. And we together will not only fight the external enemy, but also will see equality.”
Feder in response to the Blade’s question about why he decided to write his book said he “didn’t feel” the “significance of Russia’s war against Ukraine” for LGBTQ people around the world “was fully understood.”
“This was an opportunity to tell that big story,” he said.
“The crackdown on LGBT rights inside Russia was essentially a laboratory for a strategy of attacking democratic values by attacking queer rights and it was one as Ukraine was getting closet to Europe back in 2013, 2014,” he added. “It was a strategy they were using as part of their foreign policy, and it was one they were using not only in Ukraine over the past decade, but around the world.”
Feder said Republicans are using “that same strategy to attack queer people, to attack democracy itself.”
“I felt like it was important that Americans understand that history,” he said.
Netherlands
Rob Jetten becomes first gay Dutch prime minister
38-year-old head of government sworn in on Monday
Rob Jetten on Monday became the Netherland’s first openly gay prime minister.
Jetten’s centrist D66 party won the country’s elections last October, narrowly defeating Geert Wilders’ far-right Party for Freedom.
King Willem-Alexander on Monday swore in Jetten, who is also the country’s youngest-ever prime minister. The Associated Press notes Jetten’s coalition government includes the center-right Christian Democrats and the center-right People’s Party for Freedom and Democracy.
“Proud to be able to do this together,” said Jetten in an X post before Willem-Alexander swore him in.
COC Nederland, a Dutch LGBTQ advocacy group, in a statement said Jetten “becoming prime minister shows that your sexual orientation doesn’t have to matter.”
“You can become a construction worker, a doctor, a lawyer, and even prime minister,” said COC Nederland.
The advocacy group noted Jetten has said his government will implement its “Rainbow Agreement” that include calls for strengthening nondiscrimination laws “to better protect transgender and intersex people,” appointing more “discrimination investigators … to address violence against LGBTQ+ people and other minorities,” and introducing measures “to promote acceptance in schools.”
“COC will hold the Cabinet to that promise,” said COC Nederland.
Jetten’s fiancé is Nicolás Keenen, an Argentine field hockey player who competed in the 2024 Summer Olympics in Paris.
Jetten is one of two openly gay heads of government: Andorran Prime Minister Xavier Espot Zamora came out in 2023. Gay Latvian President Edgars Rinkēvičs, who is the country’s head of state, took office in 2023.
Leo Varadkar, who was Ireland’s prime minister from 2017-2020 and from 2022-2024, and Xavier Bettel, who was Luxembourg’s prime minister from 2013-2023, are gay. Ana Brnabić, who was Serbia’s prime minister from 2017-2024, is a lesbian.
Former Icelandic Prime Minister Jóhanna Sigurðardóttir in 2009 became the world’s first openly lesbian head of government. Former Belgian Prime Minister Elio Di Rupo, former San Marino Captain Regent Paolo Rondelli, and former French Prime Minister Gabriel Attal are also openly gay.
Colombian presidential candidate Claudia López, who is the former mayor of Bogotá, the Colombian capital, would become her country’s first female and first lesbian president if she wins the country’s presidential election that is taking place later this year.
District of Columbia
D.C. police arrest man for burglary at gay bar Spark Social House
Suspect ID’d from images captured by Spark Social House security cameras
D.C. police on Feb. 18 arrested a 63-year-old man “of no fixed address” for allegedly stealing cash from the registers at the gay bar Spark Social House after unlawfully entering the bar at 2009 14th St., N.W., around 12:04 a.m. after it had closed for business, according to a police incident report.
“Later that day officers canvassing for the suspect located him nearby,” a separate police statement says. “63-year-old Tony Jones of no fixed address was arrested and charged with Burglary II,” the statement says.
The police incident report states that the bar’s owner, Nick Tsusaki, told police investigators that the bar’s security cameras captured the image of a man who has frequently visited the bar and was believed to be homeless.
“Once inside, the defendant was observed via the establishment’s security cameras opening the cash register, removing U.S. currency, and placing the currency into the left front pocket of his jacket,” the report says.
Tsusaki told the Washington Blade that he and Spark’s employees have allowed Jones to enter the bar many times since it opened last year to use the bathroom in a gesture of compassion knowing he was homeless. Tsusaki said he is not aware of Jones ever having purchased anything during his visits.
According to Tsusaki, Spark closed for business at around 10:30 p.m. on the night of the incident at which time an employee did not properly lock the front entrance door. He said no employees or customers were present when the security cameras show Jones entering Spark through the front door around 12:04 a.m.
Tsusaki said the security camera images show Jones had been inside Spark for about three hours on the night of the burglary and show him taking cash out of two cash registers. He took a total of $300, Tsusaki said.
When Tsusaki and Spark employees arrived at the bar later in the day and discovered the cash was missing from the registers they immediately called police, Tsusaki told the Blade. Knowing that Jones often hung out along the 2000 block of 14th Street where Spark is located, Tsusaki said he went outside to look for him and saw him across the street and pointed Jones out to police, who then placed him under arrest.
A police arrest affidavit filed in court states that at the time they arrested him police found the stolen cash inside the pocket of the jacket Jones was wearing. It says after taking him into police custody officers found a powdered substance in a Ziploc bag also in Jones’s possession that tested positive for cocaine, resulting in him being charged with cocaine possession in addition to the burglary charge.
D.C. Superior Court records show a judge ordered Jones held in preventive detention at a Feb. 19 presentment hearing. The judge then scheduled a preliminary hearing for the case on Feb. 20, the outcome of which couldn’t immediately be obtained.
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